Panorama de Precios de Petróleo para 2017 - Informe Especial | Panorama Químico

Panorama de Precios de Petróleo para 2017 - Informe Especial

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Panorama de Precios de Petróleo para 2017 - Informe Especial

Febrero 08, 2017 - 18:30
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El reciente acuerdo de recorte de producción de la OPEP de noviembre de 2016 ayudará a mantener los precios del petróleo por encima de los US$ 50 por barril en 2017, aunque difícilmente se supere la barrera de los US$ 55.

Panorama Químico presenta sus previsiones y claves para el año 2017.

El reciente acuerdo de la OPEP de noviembre de 2016 ayudará a mantener los precios del petróleo por encima de los US$ 50 por barril en 2017, aunque difícilmente pueda superar la barrera de los US$ 55.

El acuerdo de la OPEP, correctamente implementado por las naciones parte, ayudará a sostener un barril por encima de $50, meta que en 2016 parecía lejana.

Sin embargo, los fundamentos de la oferta y demanda de los mercados petroleros no serán afectados por este acuerdo.

El acuerdo de recorte de producción de la OPEP

En noviembre pasado, reunidos en Viena, los países del cártel petrolero acordaron recortar su producción en 1,2 millones de barriles diarios durante 6 meses, comenzando en enero de 2017.

Sumado a estos compromisos, 11 países productores no miembros de la OPEP (entre ellos, México) acordaron realizar recortes de producción durante el primer semestre del año.

El objetivo inicial de esta movida fue contener la sobreproducción de crudo, que ejerció presión sobre los precios desde mediados del 2014.

Si bien los primeros indicios (datos de exportaciones de petróleo de los países miembros) indican un buen nivel de cumplimiento del acuerdo, puede que éste haya llegado demasiado tarde.

Puede que el acuerdo de recorte de producción de la OPEP haya llegado demasiado tarde. Los productores de shale norteamericanos usarán este nuevo nivel de precios para aumentar su producción nuevamente, balanceando la presión alcista del recorte.

Estados Unidos, tercer productor mundial de petróleo, no participará de este acuerdo colectivo de corte de producción. De hecho, una de las banderas de la nueva administración Trump es lograr una “independencia energética total”; y una de sus primeras medidas fue destrabar los permisos para grandes obras de infraestructura petrolera - los oleoductos Keystone XL y Dakota Access.

Un incremento en la producción petrolera de Estados Unidos podría presionar los precios a la baja, en un mercado global que ya tiene un exceso de oferta.

Es que en el marco de un barril a US$ 50, los productores de shale de menores costos lograrán viabilidad en sus operaciones nuevamente, entrando al mercado con fuerza, y empujando el aumento de inventarios.

Este impacto será aún mayor, si se cumplen las promesas de la administración Trump de reducir los requerimientos regulatorios y ambientales a empresas del sector.

La demanda sostenida de los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) - principalmente para producción energética y movilidad en el caso de India y China - mantendrá un cierto equilibrio con el aumento de la oferta proveniente de países no OPEP.

A nivel global, la demanda de productos refinados no crecerá hasta que la condición macroeconómica mejore. China, motor del crecimiento global, sigue experimentando una desaceleración en su PBI, por la pesada carga de su deuda, y la dilución de los efectos de los estímulos a la inversión de años anteriores.

La inversión en upstream continúa débil

De acuerdo a la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), la falta de inversión en upstream del último bienio se empezará a notar en los próximos 5 años, moderando las expectativas de incremento de producción.

Las inversiones de capital de empresas de oil & gas aumentaron durante el segundo trimestre de 2016, en la medida que los precios del petróleo se recuperaron. Esto es un fuerte indicador de que un precio por encima de los US$ 50 puede ayudar a mantener los compromisos de inversión, y frenar las caídas de reservas y producción.

Cambios en la movilidad

El crecimiento del mercado de vehículos eléctricos desplazará parte de la demanda de productos refinados. De acuerdo a algunos analistas, el costo de los vehículos eléctricos equiparará al de vehículos con motores de combustión interna para el año 2022. Esto significaría desplazar parte de la demanda de productos refinados.

Si bien bajará la demanda de refinados por el aumento en el número de vehículos eléctricos, aún no es claro cómo se balanceará el efecto sustitución de petróleo para refinación versus petróleo para generación eléctrica.

Sin embargo, no queda claro cómo ésto se balanceará con una demanda de generación eléctrica extra. Es posible que el efecto de sustitución de naftas por electricidad resulte en el reemplazo de mover más derivados de petróleo a la generación eléctrica.

El contexto geopolítico

Arabia Saudita, que en los últimos tres años produjo a niveles récord para aumentar su participación de mercado, está sintiendo los efectos de los bajos precios del petróleo - en su déficit fiscal, en la desaceleración del crecimiento interno, y en la disminución de sus reservas internacionales.

Incluso la propia petrolera estatal Saudi Aramco está lista para un mercado de mayores precios - el éxito de su oferta inicia de acciones también depende de una cotización del crudo alta.

Si bien muchos analistas atribuyeron el rol de Arabia Saudí (inundando el mercado con su producción récord) como disciplinador, forzando la salida de los productores con mayores costos, quedó demostrado que esa estrategia sólo tuvo un efecto de corto alcance. Muchos productores mejoraron drásticamente sus costos de perforación, y volvieron al mercado aún a niveles de precios de crudo que antes no hubieran sido viables.

La estrategia de Arabia Saudita de desplazar productores de alto costo inundando el mercado con producción tuvo un efecto de corto alcance. Por mejoras tecnológicas y de eficiencia, muchos productores de shale ya operan en forma rentable en un mercado de US$ 50 el barril

El caso de Estados Unidos es uno de ellos. Muchos productores de shale ya pueden operar (y generar rentabilidad) en un mercado de US$ 50 el barril, en particular en cuencas como la Pérmica.

Las tensiones entre Estados Unidos y Medio Oriente, en particular con Irán en los primeros días de la administración Trump, pueden jugar un papel alcista en los precios de petróleo. La estabilidad geopolítica en la región será una variable a observar durante el año, donde el inicio de un nuevo - y diferente - gobierno de Estados Unidos hace difícil prever con certeza los cambios que vendrán.

Por último, en nuestra región, las grandes petroleras también atraviesan situaciones difíciles. Sumado a las dificultades de Pemex y Petrobras (ambas atravesando procesos de desinversión para capear la crisis), los problemas financieros de la venezolana PDVSA amenazan con dejar a las refinerías de la costa del Golfo sin una de sus principales fuentes de materia prima.

Venezuela produce una mezcla pesada y con alto contenido de azufre, que se ajusta bien a las curvas de destilación de las refinerías de la Costa del Golfo estadounidense. De acuerdo a datos de la EIA, cerca del 30% de las importaciones de crudo a USA provienen de Venezuela.

Fuera de las posibles disrupciones al sector downstream de Estados Unidos, la frágil situación financiera de PDVSA también preocupa - con US$ 5.300 millones en deuda con vencimiento en 2017, puede jugar un papel en la oferta de petróleo en Latinoamérica.

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