Perspectivas del Etileno en América Latina - Informe Especial | Panorama Químico

Perspectivas del Etileno en América Latina - Informe Especial

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Perspectivas del Etileno en América Latina - Informe Especial

Marzo 17, 2017 - 10:53
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Los nuevos crackers de etileno construidos a lo largo del continente, incluyendo el complejo Etileno XXI de Braskem-Idesa y la ola de nuevas plantas en la Costa del Golfo en Estados Unidos, representan más de 8 millones de toneladas anuales de capacidad agregada para este hidrocarburo.

¿Cómo impactarán estas nuevas capacidades en el negocio del etileno y sus derivados en nuestra región?

A continuación, presentamos el relevamiento de Panorama Químico de las nuevas capacidades de producción a lo largo del continente, y las perspectivas del mercado.

Complejo Petroquímico Etileno XXI, en Coatzacoalcos, Veracruz (México)

Los mercados de etileno y sus derivados están viviendo una revolución en todo el continente.

Una serie de factores en la última década, que comenzaron con la suba de los precios del petróleo, resultaron en nuevas fuentes de materia prima a lo largo del continente, al viabilizar la extracción de hidrocarburos no convencionales.

Las grandes compañías químicas integradas no tardaron en identificar oportunidades de negocio para el sector petroquímico. Esto resultó en una primera ola de grandes inversiones, con nuevas plantas y proyectos a lo largo del continente.

A continuación, un repaso elaborado por Panorama Químico del estado actual del mercado del etileno y su cadena de valor en Estados Unidos y en las principales economías de Latinoamérica.

Repaso de mercados, capacidades instaladas y proyectos

Estados Unidos

Estados Unidos siempre tuvo una base petroquímica fuerte. Sus 20 mayores crackers de etileno tienen una capacidad combinada de 24,7 millones de toneladas anuales. El cracker de mayor capacidad es el de ExxonMobil Chemical, en Baytown, Texas, con unas imponentes 2,2 millones de toneladas anuales de etileno, de acuerdo a datos del seguimiento de Plantas y Proyectos de Panorama Químico.

No obstante, la creciente disponibilidad de materia prima a bajos precios provenientes de la explotación del shale gas impulsó una ola de nuevas inversiones en la industria. Estados Unidos está transicionando de un apogeo del gas no convencional a un apogeo petroquímico, agregando valor a los líquidos extraídos de ese gas.

Estados Unidos está transicionando de un apogeo del gas no convencional a un apogeo petroquímico.

La construcción de la nueva ola de plantas de etileno comenzó en 2012, con puestas en marcha previstas entre 2017 y 2018. Estas nuevas inversiones incluyen crackers de etileno y plantas aguas abajo para producción de derivados, principalmente polietileno y otras resinas.

El total de 14 nuevos crackers de etileno anunciados representan un agregado de casi 17 millones de toneladas anuales de producción de etileno. Asimismo, los 5 proyectos de expansión de plantas existentes suman 1 millón de toneladas anuales adicionales de ese hidrocarburo.

De este universo de 14 crackers anunciados, hay 5 en etapa de construcción y uno terminado y en fase de arranque - un joint venture de Mexichem con Occidental Chemical.

La expansión de Dow en Freeport está casi completada. De acuerdo a Jim Fitterling, Presidente y COO de Dow, el proyecto, de 1,5 millones de toneladas anuales de capacidad, arrancará durante el segundo trimestre de este año, por delante de los dos grandes proyectos de sus competidores (ExxonMobil Chemical y Chevron Phillips).

En adición a estos 6 crackers, hay 8 crackers adicionales en el pipeline de proyectos de distintas multinacionales - la "segunda ola".

México

La demanda mexicana de petroquímicos se mantiene saludable.

De acuerdo a Enrique Aguilar Rodríguez, ex presidente del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, el mercado “pide petroquímicos, y el país no está respondiendo”.

La balanza comercial de productos petroquímicos ratifica este hecho: en 2014, se importaron productos petroquímicos por US$ 65.000 millones, mientras que las exportaciones estuvieron por debajo de los US$ 23.000 millones.

Un problema grave para México es la falta de materia prima. Todos los crackers mexicanos se alimentan con etano. Pemex es el único productor de etano en el país - a partir de los líquidos del gas natural. El declive en la producción petrolera que viene experimentando la estatal fue acompañado por un declive en su producción de gas natural. Y es que alrededor del 75% del gas natural producido por Pemex es asociado - es decir, proviene de pozos donde también se extrae petróleo. Con la baja en la producción de gas, se redujo la producción de líquidos del gas natural - etano y fracciones superiores (ver figura).

A la reducción en la producción de líquidos - etano principalmente - de la estatal mexicana, se sumó la competencia por el etano del nuevo complejo Etileno XXI.

El proyecto Etileno XXI en Coatzacoalcos, Veracruz, arrancado en 2016, incluye un cracker de etileno (1,05 millones de toneladas anuales de capacidad) y plantas de polietileno integradas. El complejo, perteneciente a un consorcio formado por la brasileña Braskem (75% del paquete accionario) y la mexicana Idesa (25% del paquete accionario), demandó una inversión de US$ 5.200 millones.

Su efecto disruptivo en los mercados no fue el inicialmente esperado por los analistas. Se esperaba que el exceso de oferta bajara los precios de polietileno en la región y presionara sobre los márgenes del negocio. Pero la escasez de materia prima - falta de etano - hizo que los crackers propios de Pemex redujeran sus tasas operativas. El impacto se sintió aguas abajo en la cadena de valor del etileno - con precios del polietileno en alza durante 2016 y comienzos de 2017 por faltantes de la resina.

De acuerdo al último informe de resultados de Pemex (4to trimestre de 2016), la elaboración total de petroquímicos disminuyó 9% en 2016 con respecto al 2015, cerrando en 4,1 millones de toneladas. Esto se debió en parte a una reducción de 148 mil toneladas en la cadena de derivados del etano, como resultado de menor suministro de etano por inicio de operaciones del cracker de etileno de Braskem-Idesa (Etileno XXI), y a paros operativos no programados en el Complejo Petroquímico Cangrejera.

El CEO de Pemex, José Antonio González Anaya, aseguró en el evento CERAWeek de Houston de principios de marzo de 2017 que la provisión de etano se encuentra estabilizada, gracias a distintos proyectos que ejecutó la petrolera. Durante una presentación en la conferencia energética, el CEO de la estatal mexicana citó una serie de proyectos en marcha para mejorar la provisión de etano, incluyendo mayor capacidad de compresión en la cuenca de Campeche, mejoras en las recuperaciones de etano, y aumento de capacidad de almacenamiento.

La implementación exitosa de estos proyectos por parte de Pemex, sumada a la importación de gas natural desde Estados Unidos, pueden determinar una mejora de las tasas operativas de los crackers de etileno mexicanos para el resto del año.

Brasil

En Brasil, lo que hubiera sido el mayor proyecto petroquímico de la región - el complejo petroquímico Comperj, en el estado de Rio de Janeiro - fue finalmente desestimado por Braskem en febrero de 2015.

En su lugar, Braskem planea duplicar la capacidad de su cracker de etano en Rio de Janeiro, a más de 1 millón de toneladas anuales. El cracker (Duque de Caxias) obtiene el etano de Petrobras.

También, y como parte de su plan para aumentar la flexibilidad de alimentación a las plantas de etileno, Braskem está reconvirtiendo su cracker de nafta del polo petroquímico de Camacari para recibir hasta un 15% de etano.

Los crackers de Braskem en el sur del país (el cracker Triunfo, cerca de Porto Alegre, con 1,2 millones de toneladas anuales de capacidad, y el cracker de Mauá, Sao Paulo) operan con nafta de refinería como materia prima.

Por último, Braskem opera una planta de etileno a partir de caña de azúcar, también en Triunfo, Rio Grande do Sul. De acuerdo al seguimiento de Plantas y Proyectos de Panorama Químico, esta planta tiene una capacidad nominal de 200.000 toneladas anuales, y arrancó en septiembre de 2010.

Argentina

La situación de la matriz energética argentina es hoy crítica, con un faltante estructural de gas natural que obliga a la compra de ese fluido a Bolivia y Chile, y a la importación de Gas Natural Licuado (GNL) en buques.

En números aproximados, de los 129 millones de metros cúbicos diarios de gas que se consumen en el país, unos 25 millones de metros cúbicos deben importarse por alguna de las tres vías, según estimaciones de Juan José Aranguren, Ministro de Energía.

Este faltante de gas ha venido impactando en la capacidad petroquímica instalada. Los dos crackers de etileno de Dow en Bahía Blanca, con una capacidad nominal combinada de 700.000 ton/año, han sido impactados en sus tasas operativas por cortes de gas durante los últimos inviernos, cuando la demanda residencial sube por las bajas temperaturas.

Es difícil imaginar nuevas inversiones en petroquímica sin resolver primero la falta de materia prima. Aquí es donde el gas no convencional viene al rescate. Vaca Muerta, yacimiento de la cuenca neuquina descubierto por la española Repsol en 2010, contiene las segundas mayores reservas de shale gas del mundo.

Argentina, al igual que Estados Unidos, también está viviendo un apogeo del shale gas - aunque en una etapa mucho más incipiente. Su explotación no ha crecido de la manera esperada. El gobierno argentino sigue generando incentivos para invertir en la zona. Para ello, acaba de renovar por 4 años el subsidio a productores de gas no convencional que presenten nuevos proyectos. El programa de subsidios abarca desde 2018 a 2021, y fija un precio de boca de pozo de va desde US$ 7,50 por millón de BTU en 2018 hasta US$ 6 el millón de BTU en 2021, bajando en escalones de US$ 0,50 por año. Estos precios representan un premium de más del 100% con respecto a valores de referencia como el gas Henry Hub (cerca de los US$ 3 por millón de BTU al cierre de este artículo). No obstante, el precio se encuentra cercano lo que Argentina paga por la importación de gas licuado (al cierre de este artículo, la última importación de GNL se había pagado US$ 5,48 por millón de BTU).

Dow está analizando nuevas inversiones para su polo petroquímico de Bahía Blanca. En la última reunión de la Asociación Petroquímica y Química Latinoamericana (APLA), en noviembre de 2016, anunció que estaría tomando una decisión en los siguientes 12 meses sobre un nuevo cracker de 1,2 millones de toneladas de capacidad en Bahía Blanca. La evolución de la producción en Vaca Muerta y del contexto macro seguramente jueguen un papel clave en esa decisión.

Perspectivas para el Negocio del Etileno

La primera ola de nuevos crackers

Los altos precios de petróleo reinantes hasta fines de 2014 hicieron económicamente viable la producción de petróleo y gas no convencional - de grandes yacimientos alejados de los epicentros tradicionales de materias primas del Medio Oriente, como la cuenca pérmica en América del Norte, y Vaca Muerta, en Argentina.

La combinación de altos precios de petróleo y amplia disponibilidad de gas natural y condensados, incrementó la brecha entre el margen del etileno a partir de etano (cuyo precio está atado al precio del gas) versus el etileno a partir de nafta de refinería (cuyo precio está atado al precio del petróleo) .

La disponibilidad de materias primas y márgenes crecientes impulsaron a las grandes compañías químicas integradas a ejecutar planes de inversión y expansión ambiciosos en el negocio del etileno.

Esta ronda de inversión se materializó en la “primera ola” de nuevos crackers - que incluye los 6 crackers en construcción en Estados Unidos, y el complejo Etileno XXI en México.

La segunda ola de nuevos crackers: escenarios cambiantes

La “segunda ola” de nuevos crackers del continente incluye los 8 crackers adicionales anunciados en Estados Unidos, el nuevo cracker de Dow en Argentina, y las expansiones y reconversiones de plantas existentes, entre ellas las de los crackers de Braskem en Brasil.

Estos proyectos necesitarán recalcular sus números en el escenario actual.

Los nuevos proyectos de etileno deberán recalcular su viabilidad en el escenario actual.

Las dos principales asunciones económicas al momento de evaluar la factibilidad de la primera ola de crackers fueron:

  1. El escenario de altos precios del petróleo, sumado a la abundancia de gas natural (y condensados), que motivó que los márgenes para el craqueo de etano eran mayores que los del craqueo de naftas
  2. Un entorno de comercio abierto, donde las barreras comerciales tenderían a bajar

La primera de estas asunciones comenzó a derribarse a fines de 2014, con la caída de los precios de petróleo. Este colapso redujo significativamente los costos de la nafta para craqueo, equiparando los márgenes de etileno a partir de etano versus etileno a partir de naftas.

La segunda de estas asunciones tambalea, luego del voto pro-Brexit en Gran Bretaña, la frágil situación de la Unión Europea como bloque cohesivo, y la elección de Donald Trump en Estados Unidos. Un quiebre comercial de Estados Unidos con China impactaría duramente en toda la cadena de valor, y el exceso de producción de la nueva capacidad debería disponerse en otros mercados - América Latina un fuerte candidato - reduciendo los márgenes. Pero la respuesta tampoco es sencilla, dado el incierto impacto de una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por su sigla en inglés).

Una tercera amenaza viene por el lado de la demanda.

Desde las empresas del sector, la visión es optimista. Andrew Liveris, CEO de Dow, en su presentación de resultados del cuarto trimestre de 2016, afirmó que Dow no ve un pico (o máximo) en la tasas operativas de producción de etileno, sino que la curva se achata desde 2017 en adelante (ver figura).

Esto implica que la nueva capacidad arrancando en los próximos dos años sería prontamente absorbida por la demanda global.

Pero no todos los analistas de la industria son tan optimistas con este escenario.

De hecho, desde Panorama Químico, y en nuestro seguimiento de la industria química a nivel global, hemos visto instancias de agencias calificadoras de riesgo recortando la calificación crediticia a empresas del sector citando “sobrecapacidad” en los mercados del polietileno por la ola de nuevos crackers y plantas de polietileno integradas que arrancan en los próximos dos años - tal es el caso de Moody’s con la británica INEOS.

¿Veremos una segunda ola de crackers de etileno en nuestra región?

La evolución de los precios internacionales del petróleo, la disponibilidad de materias primas en abundancia (¿es el shale gas argentino comercialmente viable?), posibles cambios en las barreras comerciales, y la tendencia macro de la demanda determinarán la respuesta.

Acerca del Etileno

El etileno (C2H4) es un hidrocarburo fundamental para la petroquímica. Es el petroquímico básico de mayor volumen de producción global.

Se obtiene por craqueo térmico de hidrocarburos, usando mayoritariamente una de dos materias primas: etano, o naftas livianas de refinería.

Aproximadamente el 60% de la producción mundial de etileno se usa en la fabricación de polietileno de distintos grados - la resina plástica de mayor producción mundial. Otros derivados incluyen el óxido de etileno (usado en la fabricación de glicoles y etanolamina), dicloruro de etileno (para producción de PVC y usado también como solvente) y estireno (para la producción de poliestireno).

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